Simplemente Cortando reflexiona acerca de la tensión y los desencuentros entre el cuerpo que se impone y el cuerpo que se ve en la obligación de acatar y obedecer. La figura del bonsái adquiere un rol catalizador, que permite enlazar la circunstancia particular con la forma en que se estructuran las diferentes estructuras de poder en nuestra sociedad. Poniendo el foco en los marcos de la educación, aprendemos a entender cómo funciona el mundo según cómo le enseñaron a quien nos enseña; nos construimos y construimos nuestra visión de cómo funciona el mundo a raíz de lo que aprendemos de nuestro entorno más cercano. El cuerpo, en su proceso por construir una percepción propia acerca del mundo, es domesticado y disciplinado a medida que crece, para encajar en los límites de una maceta. Estas violencias, extrapoladas a un campo más general, pueden apreciarse también en la sociedad, ya que ésta está compuesta por miles de millones de otros cuerpos que cargan con la herencia de violencias particulares.
Estos cincuenta cuerpos que conforman el proyecto se plantean en tanto que posible bosque: cuerpos silvestres e indómitos en potencia que fueron domesticados bajo el yugo del hombre y que pretenden tramar lugar de resistencia y acogida encubierta.
Aunque algo magullados por las circunstancias, al fin y al cabo, un conjunto de árboles es aquello que hace bosque, y de eso precisamente pretende hablar este proyecto.
Ivette Blaya